Yo la sigo con la mirada. Ya sé que no se puede ver… pero la sigo con la mirada. En su interior viven millones de suspiros. Caracolea aquí y allá con unas hojas secas y un poema que robó a través de una ventana. Sube…ágil como tan sólo ella puede hacerlo y le cuenta un cuento a una mariposa. Se deja caer en picado hasta el suelo… dibuja una espiral sobre el polvo que gira sobre si mismo como una bailarina, peina la hierba y se perfuma restregándose contra las madreselvas. A veces, se para a bailar con las estatuas y canta con las olas. Me muestra su pecho en la vela de un velero y hace equilibrios en una cometa. Juega a perseguirse dando vueltas a tus ramas y me enseña la cara de esa niña que yo quiero apartándole el pelo con sus dedos invisibles… después me guiña un ojo con una golondrina y me da un beso en los labios y en la cara y en los párpados. Y por las noches llama a mi ventana, me canta una canción de cuna y acerca sus labios a tus dedos… pide silencio para que yo, y todos niños, podamos dormir tranquilos.