Hoy he estado hablando con Juan, el jardinero, y me ha dicho que se ha acostumbrado a las flores, que ya nos las puede oler como yo, cuando paso por su lado si camino por el parque. Me ha dado mucha pena que me diga eso, porque me pregunto si también yo, tarde o temprano, acabaré acostumbrándome a las cosas bonitas, a las nubes, al olor de esa niña cuando pasa por mi vera, a la sombra borrosa de sus labios si cierro los ojos, al sonido alegre de mi alcancía, a la caricia de la brisa en la cara o la del río a la desnudez…. No, yo no quiero acostumbrarme a nada… yo quiero oler las rosas simplemente con pasar por su lado

… Creo que no quiero ser un jardinero de nada… Creo que quiero ser un buscador de algo.