Ayer me tumbé desnudo, en la hierba fresca, bajo el cielo gigantesco de las noches de verano.

A mi me gusta la noche porque es fresca y silenciosa; porque la noche es el jardín de los sueños; en ella crecen y florecen en miles de colores todas las ilusiones de todos los niños del mundo. Algunos darán sus frutos o puede que no pero eso no importa porque lo importante es soñar, no que los sueños se hagan realidad.

…¿Soñáis los árboles?

Así, en silencio, me creo yo que, cada estrella que luce, es un sueño que se escapó una noche por una azotea y brilla para recordarnos que aunque esté oscuro y haga frío; que, aunque sea de noche, el cielo sigue existiendo allí arriba.