Anoche yo era un perro… un perro vagabundo aullando a la luna… un perro que cantaba canciones de amor… callaba… buscaba a la luna por los callejones… miraba hacia arriba y la luna graciosa se escondía entre las nubes… y el perro echaba a correr sin dejar de mirar al cielo como queriendo encontrar un resquicio entre unas cortinas… la luna de nuevo se asomaba… y el perro de nuevo cantaba… no sé qué lenguaje es ese que usan los perros para encandilar a la luna… el perro la besaba reflejada en los charcos y la luna parecía sonrojarse… pero llegó la mañana y el perro cansado se tumbó de nuevo en el callejón y la luna se marchó a ningún lugar.
Y entonces pensé… ¡¡Cómo si la luna se fuese a enamorar de un perro vagabundo!!
… lo curioso es que esta noche, la luna volverá.

